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Consejo Septiembre 17

Prioridades en maniobras a baja velocidad

Las maniobras a baja velocidad con nuestras motos no resultan especialmente peligrosas pero sí que es necesario observar una serie de prioridades para realizarlas pues será la mejor manera de evitar caídas desagradables y daños tanto físicos como materiales. Las maniobras a baja velocidad con nuestras motos no resultan especialmente peligrosas pero sí que es necesario observar una serie de prioridades para realizarlas pues será la mejor manera de evitar caídas desagradables y daños tanto físicos como materiales. Las maniobras a baja velocidad con nuestras motos no resultan especialmente peligrosas pero sí que es necesario observar una serie de prioridades para realizarlas pues será la mejor manera de evitar caídas desagradables y daños tanto físicos como materiales.

Y este punto, el de las caídas, se encuentra el principal detalle a tener en cuenta en las maniobras a poca velocidad, por lo que no sería malo realizar una serie de ejercicios en línea recta a baja velocidad, además de realizar giros con y sin apoyar los pies, para incrementar nuestro equilibrio.

Todos estos ejercicios es importante que los realicemos en una zona libre de tráfico como puede ser algún aparcamiento residencial o de un polígono industrial, cuando el movimiento de vehículos es prácticamente nulo.

Estos ejercicios el equilibrio y control de la moto resultan fundamentales y con ellos ampliaremos nuestros conocimientos para emplear las técnicas del embrague y acelerador sin dificultad, además de controlar los riesgos potenciales o reales que nos podamos encontrar.

Para la realización de los ejercicios a poca velocidad se puede aprovechar la técnica del slalom o el recorrido llamado del “ocho”, aunque también se pueden preparar otras figuras libremente, en las que es importante hacer una maniobra distinta cada vez.

En la realización de los ejercicios será muy importante conocer el comportamiento de la moto a velocidades reducidas y la importancia de controlar el acelerador y el embrague para mantener un buen equilibrio y para ello se puede utilizar la técnica del “stop” del trial, que es cuando se mantiene la moto momentáneamente en equilibrio con ambos pies en las estriberas, pero que sólo se debe probar cuando tengamos la confianza suficiente como para ponerla en práctica y siempre en una zona de tráfico nulo.

Otro de los ejercicios es el que se conoce como “carrera de caracoles”, un ejercicio en el que el motorista tendrá que recorrer unos 30 metros en línea recta a la menor velocidad posible y sin poner los pies en el suelo ni desviarse y que se puede realizar a modo de juego con algún amigo.

Este ejercicio se realiza con el motorista sentado, con manos y antebrazos al mismo nivel, los pies sobre los estribos y la espalda recta para arrancar y mantener la velocidad más baja posible con la ayuda del acelerador y el embrague y con la marcha más corta posible engranada para evitar que el motor se cale.

Habrá que mover el manillar para mantener el equilibrio, pero la rueda delantera no debería desviarse más de quince centímetros a cada lado del centro del carril durante el ejercicio ya que los cambios de dirección a poca velocidad también son importantes y en este apartado se pueden realizar tres maniobras distintas: cambios de dirección sucesivos de no más de 45°; giro de 180° partiendo con la moto parada en equilibrio; y giro de 180° o 360° en movimiento.

En la primera se puede aprovechar el slalom o el ocho, mientras que en la segunda y la tercera serán válidos el círculo o el ocho, en los que, al conducirse a poca velocidad, debería hacerse por la trayectoria interior tanto del círculo como del ocho, y no por fuera.

El último ejercicio importante a poca velocidad es el de superar obstáculos, algo que será muy habitual en la conducción ciudadana, como subir o bajar bordillos y si en los ejercicios anteriores se necesitaba dar poco al acelerador, en éste será necesario tener más potencia del motor y, por tanto, acelerar más, aunque compensando la entrega de potencia con el embrague.

Es importante encontrar el equilibrio entre el acelerador y el embrague para superar la resistencia que supondrá subir el bordillo sentado en la moto con ambos pies en el suelo y con la rueda delantera en ángulo recto con el mismo y llevar siempre engranada la primera con el puño del acelerador abierto más o menos un tercio para comenzar a soltar gradualmente el embrague hasta sentir el punto en el que el motor se suelta y cuenta con potencia para superar el desnivel del bordillo.

Con ambos pies en el suelo, se aumentará gradualmente la potencia hasta que la rueda empiece a subir el bordillo y en cuanto se supere la resistencia y la rueda delantera esté completamente en la acera, se accionará completamente la palanca del embrague para avanzar la rueda trasera hasta que toque el bordillo, si bien ahora se necesitará menos potencia para subir la rueda.

Es importante saber que si se da demasiado al acelerador, la rueda podría patinar y resbalar hacia un lado, lo que haría muy peligrosa la situación e incluso podría provocar una caída..