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Oriente de Asturias, entre el mar y la montaña

Un mes más la propuesta para alguno de nuestros viajes viene de la mano de Ruralka on road y en esta ocasión se trata de un trayecto por la cornisa asturiana con salida en Gijón y puntos de interés y de gran belleza natural en localizaciones como Tazones, Lastres, Colunga, Ribadesella, Llanes, Arenas de Cabrales, Soto de Cangas, Arriondas, Oviedo y Somiedo.

Es una ruta que se puede realizar en cualquier época del año, si bien lo recomendable para no encontrarnos con mucha lluvia o nieve podría ser la primavera y el verano, o incluso el otoño, si bien conviene recordar que estamos hablando de un trayecto de 340 kilómetros que en función del tiempo de solaz descanso nos puede ocupar durante más de diez horas y en el que deberemos tener especial precaución con la posibilidad de encontrarnos animales sueltos en la carretera en determinados puntos apartados de cualquier núcleo urbano.

 

Además, durante el trayecto podemos hacer determinados altos en el camino para visitar lugares de inusual belleza y de gran interés turístico como la catedral gótica de Oviedo, las iglesias de Santa María del Naranco y San Miguel de Lillo, el Santuario de la Virgen de Covadonga y sus Lagos, los puertos de Llanes y la localidad en general, los de Lastres y Tazone, la playa de San Lorenzo o el Desfiladero de Cares.

 

En general, el Principado de Asturias es una Comunidad autónoma de gran interés cultural y turístico y todas sus zonas naturales están poco alteradas y resultan espectaculares a la vista, junto a unas playas naturales –Asturias tiene más de 400 kilómetros de costa- de las más valoradas de toda España y a la que se puede llegar con gran facilidad por la autovía del cantábrico.

 

Así, comenzamos la ruta desde Gijón por la carretera de la Providencia, para enfilar la GI-2 y la 632 hacia la comarca famosa por la sidra, donde encontramos la playa de San Lorenzo, desde donde vamos a visitar Lastres, un pueblecito con encanto que merece la pena visitar antes de dirigirnos a Colunga por la AS-257 y CL-2; un buen sitio para recuperar fuerzas con la gastronomía asturiana antes de continuar camino la N-632 para llegar a Ribadesella.

 

Una ciudad mítica por muchos motivos, uno de ellos su muy conocida e internacional competición de piragüismo, el descenso Internacional del Sella a la que llegamos por estrechas carreteras entre bosques, atravesando pueblos de gran belleza como Niembro y Barro antes de llegar al puerto de Llanes.

 

El recorrido por la costa hacia oriente termina en las proximidades de la cueva del Pindal, en donde hay que iniciar la ruta hacia el interior, en paralelo al río Deva, entre montañas, para meternos por uno de los desfiladeros más espectaculares de Asturias con altas paredes de roca que hacen resonar el ruido del río y que desemboca en Arenas de Cabrales, origen del famoso y aromático queso asturiano y a los pies del valle que regenta en Naranjo de Bulnes.

 

Desde ahí la ruta se dirige a Soto de Cangas, en los Picos de Europa para dirigirnos hasta Covadonga, en donde la visita a los Lagos –en los que se pueden realizar varias rutas de senderismo de gran belleza-, y la gruta de la Virgen de Covadonga, patrona de Asturias, es obligada.

 

A los pies de Covadonga se encuentra Cangas con su histórico puente Romano del que pende la Cruz de la Victoria asturiana y la Capilla de Santa Cruz, edificada en la base de un dolmen prehistórico, y reconstruida por dos veces con objeto de dejar a la luz este símbolo ancestral.

 

Tras nuestro paso por Cangas de Onís, continuamos la ruta por la N-634 y A-64 para llegar a Oviedo, donde visitar su casco antiguo debe ser una prioridad, lo mismo que la catedral de San Salvador de Oviedo, para dirigirnos por la A-63 y AS-227 hasta Somiedo, en pleno corazón del Parque Natural de Somiedo, una aldea construida en 1861 y Reserva de la Bioesfera, con la zona de Asturias de mayor población de Oso Pardo, que nos meterá de lleno en la especial forma de vivir y las viejas tradiciones de la zona.
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